habito


esta realidad líquida se derrama
por los bordes de mi cama
cada mañana
empapando los sueños y las sábanas,
anegando todo lo que soy

organismo leve a la deriva

habito un espacio inventado
ubicado entre capas y capas de información
que modifico con cada gesto
pero que nunca descifraremos

habito mi metro cuadrado de huesos
buscando una superficie
que sé que no existe
que sé que tú anhelas

habito:
los espacios y tiempos contigo
-arriba y abajo, adentro y afuera-
mi cuerpo, con todas mis fuerzas,
el planeta, con toda energía viviente
de esta dimensión más que estrecha


* Foto de una pintura de Nuncio Pazi.

eléctrica

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en la noche del sueño que anticipaba el dolor
tuvo un rayo encajado dentro del cuerpo

la energía indomable le sacudía los miembros,
le perdió la mirada perdida,
le retorció hasta el último dedo
en el tiempo infinito de la exhalación

todas las fibras del cuerpo en temblor

la electricidad se metió por la boca
y descargó espasmo -a espasmo- en cada rincón
de su alargado cuerpo de ninfa propensa,
                       doliente, soñante

lo desconocido había llegado para quedarse

la mujer tuvo un rayo dentro del cuerpo
pero, expulsando con fuerza al veneno,
la luz blanca de ella venció

descubrió entonces -con pasmo-,
que el corazón se había hecho más grande
en ese rato infinito,
en el tiempo -tan denso,
                     tan largo- de la exhalación

amor meu

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para que te acuestes tranquila
apagaré todo el estruendo afuera

borraré los gritos y las banderas
-las pintaremos de colores-
esconderé las cacerolas,
el helicóptero,
las porras, los golpes,
los cascos negros tan negros
y los señores de traje y palabras tan huecas

tu escuela tomada el domingo más triste

para que te acuestes tranquila
te cogeré de la mano,
leeremos juntas a Alicia
con palabras bajitas, con la voz muy muy lenta
y haré con calma tu trenza antes de ir a dormir

amor meu, para que te acuestes tranquila
leeremos juntas a Alicia,
que siempre supo -como nosotras-
que el de las maravillas
era el único país en el que quería vivir


* Foto del cuadro Madre joven contemplando a su hija dormida, de Albert Anker (1875)

mujer abismo

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las mujeres abismo
son como de cristal,
se rompen muy fácil,
y una mala caída
puede venir cualquier día
desde el mismísimo cielo

-y hacerte añicos-

y yo me caigo seguro,
que se me va la vista de golpe
y me pierdo,
y me pierden,
            y ya luego 
nunca más me encuentro


*Retrato doble, de Dora Maar (1930).

lluvia

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cae para ti esta lluvia de mañana
-ligera-
se derrama lenta porque
sabe que te limpia el alma
desplomándose
sobre la ciudad aun dormida
sin hacer apenas ruido

sabe que cayó como nunca
el día que viste la luz
en la tierra del agua

y es hermosa
-dicen algunos al verla caer
arrastrando todo lo inerte-
y sonríen porque creen que es de ellos
esta riqueza telúrica y líquida

pero yo sé que hoy cae para ti
esta tormenta ligera,
que no es de ellos,
ni de mi,
ni de nadie más que
del que se queda deslumbrado -mirándola-,
del que desaparece
perdido entre las brumas
buscando el infinito
en un mundo terriblemente finito


*Tormenta de lluvia sobre el mar, de John Constable (1824-1828).

silencio

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la estrella de la muerte
tiene cinco puntas
que se clavan en la espalda,
en los ojos pasmados,
en la boca abierta del grito,
en lo más hondo del corazón

afiladas como cuchillos traen consigo
el ruido infame del miedo y el caos;
y perforada la piel,
sobran ya las palabras,
incluso las de este poema
escritas a modo de lágrima,
de vómito ácido

salir a buscar el silencio es la clave,
encontrarlo -donde sea- obligada misión,
retenerlo, sujetarlo fuerte
contra estos cuerpos nuestros
que se están quedando ya fríos
de ver tanto horror sin
poder siquiera llegar a sentirlo


*Pintura de Anthony Pilley (1984)