7 de febrero de 2011

¿POR QUÉ LAS LLAMAN PRINCESAS?


Domingo noche. Tele, manta y sofá. ¿Qué vemos? Pues no sé, empieza un programa nuevo en La Sexta ¿Lo vemos? Venga vale. Título: “Princesas de barrio”. ¿¿Princesas?? Vale. Las princesas, las de los cuentos, son chicas jóvenes, elegantes, tiernas, adorables. Mujeres sensibles que se enamoran, que se comportan, que tienen retoños a los que adoran. Por eso todas las niñas quieren (o querían) ser princesas. Mi hija dice que ella es la “Princesa Catipan” y se pone un vestido largo y una corona de cartón y ya es una princesa.

El problema es que ahora las niñas ya no quieren ser princesas. Ahora quieren ser “colaboradoras de esas de tele” o “cantante conocida” o… “mi sueño es ser mileurista”, decía una de ellas. ¿Vistéis el programa? Hace unas semanas salía en la prensa que si Belén Esteban se presentara a unas elecciones sacaría un montón de votos. Me reí y no quise creerlo. Ayer, después de ver a esas chicas “de barrio” entendí que aquello sí era cierto, porque como ellas las hay (y los hay) a montones.

Me siento vieja. ¿Ser joven es eso?

“¿La felicidad? El símbolo del euro” o “A mí me tendrían que pagar más que a una fea por donar óvulos porque mis hijos saldrán más guapos”. La chica que dijo esta segunda frase se puso 350 gramos de silicona en cada teta, trabaja de gogó en pelotas y ahora va donar óvulos cuatro veces para poder operarse el culo. Es su sueño. Tiene 20 años.

Pero lo que me revolvió el estómago fue cuando nos enseñaron a una de 19 haciendo botellones, fumando “willis” y pasando todas las tardes en un parque con las “colegas” para mostrarnos luego que tiene un niño de 20 meses al que cuida su abuela (la abuela de ella, o sea, la bisabuela del niño). “Yo sin mi abuela no sé qué haría”, dice llorando. ¡Hija de puta! (Perdón). “Se lo dejo los domingos por las tarde y vengo a buscarlo los viernes por la tarde para quedármelo el fin de semana”.

Atónita me quedo. Deprimida. Decepcionada. Horrorizada. Brujas de barrio. No ensuciéis la palabra princesa.